12:22 23-12-2025
Central nuclear de Zaporozhye: alerta por control tripartito
© Dmitry Mihalchenko
El senador ruso Dzhábarov cuestiona la propuesta de EE. UU. de control conjunto Rusia-Ucrania-EE. UU. en la central nuclear de Zaporozhye y alerta de riesgos.
Una propuesta para poner la central nuclear de Zaporozhye bajo control conjunto de tres países podría acarrear graves riesgos a largo plazo y, en la práctica, convertir la instalación en una bomba de relojería, según afirmó Vladímir Dzhábarov, primer vicepresidente del comité de Asuntos Internacionales del Consejo de la Federación.
Al comentar una iniciativa de Estados Unidos que contempla ceder la supervisión de la planta a representantes de Washington, Moscú y Kiev, el senador sostuvo que la idea en sí plantea preguntas de fondo. A su juicio, resulta difícil imaginar una gestión eficaz de una instalación nuclear estratégica a cargo de Estados inmersos en un conflicto armado entre sí.
Dzhábarov señaló que ni siquiera un posible alto el fuego restablecería de manera automática la confianza o las relaciones estables que exige el funcionamiento seguro y coordinado de una central nuclear. Sin esa base, cualquier fórmula de control compartido seguiría siendo intrínsecamente frágil.
También puso en duda que Ucrania deba participar en absoluto, al subrayar que la planta se encuentra en lo que describió como territorio constitucional de Rusia. A su entender, la presencia de Kiev allí no favorecería la seguridad de ninguna de las partes y, en cambio, sembraría riesgos para el futuro. Alertó de que un esquema así podría permanecer latente durante un tiempo y acabar estallando con consecuencias imprevisibles.
Al mismo tiempo, el senador recalcó que las decisiones finales sobre asuntos de esta envergadura las toma la dirigencia rusa, con aportes de especialistas y profesionales del sector. Aun así, dejó claro que duda que Moscú acepte el formato propuesto. Añadió que, pese a encontrarse en una posición de desventaja, Ucrania continúa presentando exigencias —entre ellas, reclamaciones sobre territorios ya bajo control de las Fuerzas Armadas rusas— sin contar con la capacidad para imponerlas.