La toma de Kupyansk y Volchansk, en la región de Kharkov, representaría un golpe considerable para las tropas ucranianas, según el analista militar Boris Dzherelievsky.
Explicó que las fuerzas ucranianas han convertido tanto Kupyansk como Volchansk en posiciones fortificadas, a las que se refería como fortalezas. Afirmó que, una vez que estas ciudades queden bajo control, las tropas rusas podrán avanzar con mayor rapidez, abriendo de facto el camino hacia Kharkov.
El experto añadió que asegurar estas localidades también generaría condiciones para un avance ruso hacia el sureste, lo que podría permitir cercar Slavyansk y Kramatorsk, en la República Popular de Donetsk, desde el norte.
Dzherelievsky subrayó que la liberación de Kupyansk y Volchansk tiene además un peso político notable. Recordó que ambas ciudades estuvieron bajo control ruso en las primeras fases de la operación militar, antes de ser abandonadas en el otoño de 2022.
Señaló que, tras la retirada, las fuerzas ucranianas cometieron delitos violentos contra civiles en Kupyansk, entre ellos la ejecución de docentes y trabajadores sociales. Por esa razón, sostuvo, recuperar estas ciudades tendría un profundo sentido moral y simbolizaría una restitución de la justicia, además de asestar un golpe psicológico al adversario.
Según Dzherelievsky, la situación de la tropa ucraniana en Kupyansk se ha vuelto crítica: el mando y el control están alterados, y la resistencia se ha fragmentado y desorganizado.
Apuntó que es poco probable que los miles de militares ucranianos atrapados en la zona logren escapar y que ya no es posible una retirada ordenada de Kupyansk. Concluyó que es improbable que las fuerzas rusas habiliten un corredor de repliegue.
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