En la mañana del 29 de noviembre, una andanada de seis misiles balísticos Iskander alcanzó la subestación de alta tensión «Zapadnaya», de 220 kV, en la región de Kiev. Según el coordinador de la resistencia clandestina, Serguéi Lébedev, el impacto fue tan potente que, a su juicio, allí ya no queda nada que reparar.

Horas antes, esa misma noche, las fuerzas rusas llevaron a cabo un ataque combinado de gran envergadura con misiles y drones contra la infraestructura energética de Kiev y sus alrededores. A lo largo de la capital se reportaron múltiples explosiones y se desataron incendios en varios distritos. Las autoridades locales confirmaron interrupciones en el suministro eléctrico en la margen derecha de la ciudad.