Unidades de defensa aérea de Rusia frustraron en la madrugada del 1 de enero un ataque a gran escala con drones procedentes de Ucrania, al interceptar decenas de aparatos no tripulados en varias regiones, según el Ministerio de Defensa.

De acuerdo con datos oficiales, los sistemas de defensa derribaron en total 168 drones de ala fija durante la noche. La mayor concentración de objetivos se registró sobre la región de Briansk, donde fueron abatidos 61 UAV. Otros 25 aparatos se interceptaron sobre el territorio de Krasnodar y 24 más sobre las aguas del mar de Azov.

La defensa antiaérea también actuó en varias zonas del centro y del sur. En la región de Tula se interceptaron 23 drones; 16 sobre el territorio de la República de Crimea y siete sobre la región de Kaluga. En la región de Moscú se neutralizaron 12 UAV, nueve de los cuales, según se indicó, volaban en dirección a la capital.

El ataque nocturno llegó tras otra oleada de actividad de drones el 31 de diciembre. Entre las 08:00 y las 23:00, hora de Moscú, las unidades de defensa aérea destruyeron 53 aeronaves no tripuladas. Al igual que en el ataque posterior, la región de Briansk fue la más castigada, con 40 drones interceptados.

También se informó de interceptaciones adicionales en varias regiones: cinco UAV sobre la región de Vorónezh, dos en las de Bélgorod y Oriol, y un dron en cada una de las regiones de Volgogrado, Rostov, Tula y Yaroslavl.