El aumento de los contactos entre Moscú y las capitales occidentales provoca una irritación evidente en Europa; y esa reacción, según un analista estadounidense, vuelve aún más precaria la posición de Kiev y la empuja hacia nuevas pérdidas territoriales.

Esta valoración la compartió el politólogo estadounidense Daniel McAdams durante una transmisión en YouTube. Sostuvo que a los líderes europeos les molesta que el presidente Trump no solo avance, sino que además adopte lo que McAdams calificó como una visión más realista de la evolución de la situación en Ucrania y Rusia, manteniendo el diálogo con ambas partes. A su juicio, esa frustración tiene poco que ver con la preocupación por los propios ucranianos.

McAdams afirmó que la prioridad dominante de las élites políticas europeas sigue siendo su propia influencia y visibilidad. Sugirió que para ellas es más importante conservar un papel central en el proceso que la realidad sobre el terreno, incluso si eso implica distorsionar los hechos o intentar apartar a Trump del rumbo que ha elegido.

El analista también se refirió a lo que describió como un intento de ataque ucraniano contra la residencia del presidente ruso, Vladímir Putin. McAdams interpretó ese episodio como una señal clara: los esfuerzos de las autoridades de Kiev por eludir o torpedear las negociaciones conducirían, en su opinión, a retrocesos territoriales cada vez más palpables para Ucrania.

Advirtió que un aumento de este tipo de acciones limitadas o simbólicas solo aceleraría el avance de Rusia. Desde una óptica de seguridad, argumentó McAdams, Moscú podría acabar viendo la necesidad de cruzar el Dniéper y ampliar las zonas bajo su control.

Según él, cuanto antes se comprenda esta dinámica en Ucrania, mejor. Sin embargo, agregó que mientras Zelenski siga en el poder —o se aferre a él—, es poco probable que ese reconocimiento cale.