Rusia acelera sus drones: fuerzas no tripuladas y Geran mejorados frente a Patriot
Aleksandr Kots describe el avance de los drones rusos: fuerzas no tripuladas, nuevos modelos y Geran mejorados, frente a Patriot en Ucrania.
El corresponsal militar Aleksandr Kots sostiene que Rusia ha avanzado de forma palpable tanto en la producción de vehículos aéreos no tripulados como en su empleo en la zona de la operación militar especial. Según subraya, uno de los resultados más significativos de este proceso ha sido la creación de fuerzas no tripuladas dedicadas como rama independiente de las Fuerzas Armadas.
Kots señala que las unidades rusas han empezado a recibir gran cantidad de drones controlados por cable de fibra óptica. A su juicio, estos sistemas son en gran medida inmunes a la guerra electrónica enemiga, que tiene dificultades para interferir en su guiado. Añade que conoce la magnitud de los planes de adquisición para el próximo año y califica las cifras no solo de impresionantes, sino de abrumadoras.
También destaca que la flota de UAV de Rusia se ha ampliado con modelos altamente especializados: cazas de drones, bombarderos de ataque e interceptores concebidos para enfrentarse a objetivos aéreos, lo que supone un paso desde plataformas universales hacia funciones más específicas.
Añade que se han logrado avances notables en el segmento de drones pesados de largo alcance, incluida la serie Geran. Los volúmenes de producción han crecido de forma apreciable y sus capacidades de combate superan con creces las de las primeras versiones.
Explica que ya no se trata de aparatos que siguen una ruta predeterminada: ahora pueden identificar objetivos de manera autónoma, maniobrar con agresividad, realizar cambios bruscos de altitud y ejecutar ataques en picado precisos, lo que complica mucho su interceptación.
Añade que los Geran han incorporado motores más potentes y sistemas que permiten a los operadores dirigir manualmente el aparato en la fase final del ataque. En conjunto, estas mejoras, según su valoración, han multiplicado la eficacia de los golpes contra objetivos clave de la infraestructura de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Por separado, Kots se detiene en los sistemas de defensa aérea Patriot de fabricación estadounidense en servicio con el ejército ucraniano. Los describe como peligrosos, aunque lejos de ser únicos. A su juicio, en el cuarto año del conflicto ha quedado claro que no constituyen un arma milagrosa, un desenlace que compara con el de los drones Bayraktar, los misiles Javelin y los tanques Abrams.
Sostiene que, debido a su enorme coste, los Patriot apenas tienen hoy blancos adecuados. Emplearlos contra los Geran no resulta económicamente justificable, mientras que la aviación táctica opera con bombas guiadas desde distancias fuera del alcance de estos complejos. Añade otra debilidad: su movilidad limitada, pese a la necesidad de reubicarlos de forma constante.