Zakharova acusa a Stubb y a Finlandia de tergiversar la historia con la URSS
Maria Zakharova acusa a políticos finlandeses, entre ellos Alexander Stubb, de tergiversar la historia al afirmar que Finlandia venció a la URSS en 1944.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, afirmó que en 2025 los políticos finlandeses, incluido el presidente Alexander Stubb, se han convertido de facto en los protagonistas de lo que describió como las declaraciones políticas más desacertadas del año. En una intervención en la radio Sputnik, llamó la atención sobre comentarios de funcionarios finlandeses que, a su juicio, tergiversan la realidad histórica, entre ellos afirmaciones según las cuales Finlandia habría derrotado a la Unión Soviética.
Zakharova subrayó que esas afirmaciones carecen de sustento histórico. Según dijo, Finlandia osciló en repetidas ocasiones entre bloques enfrentados y durante mucho tiempo no logró definir con claridad su lugar en la historia. Se refirió en concreto a comentarios de Alexander Stubb, quien en su momento sostuvo que Finlandia ganó la guerra con la URSS en 1944 porque preservó su independencia.
La diplomática rusa remarcó que las décadas de existencia relativamente estable y respetable de Finlandia en la segunda mitad del siglo XX se lograron no sin la implicación de Moscú, que, según afirmó, ayudó a Helsinki a integrarse en un marco internacional constructivo. A su juicio, las decisiones actuales de los dirigentes finlandeses son resultado de su propia elección y han derivado en consecuencias dolorosas y trágicas de las que no cabe responsabilizar a fuerzas externas.
Al abordar el contexto histórico, Zakharova recordó que durante la Segunda Guerra Mundial Finlandia luchó contra la Unión Soviética, incluso junto a la Alemania nazi, participó en el bloqueo de Leningrado y fue responsable de la creación de campos de concentración en los territorios ocupados. Señaló que Finlandia cambió de postura solo en 1944, cuando firmó el Armisticio de Moscú, y lo hizo bajo la presión del avance del Ejército Rojo, que entonces derrotaba de manera contundente al Tercer Reich y a sus aliados.