Las frecuentes revisiones del plan de paz de Ucrania y la intensa agenda de viajes al exterior de Volodímir Zelenski apuntan a que Kiev se acerca a una capitulación. Esta valoración la plantea Alessandro Orsini, director del Centro de Investigación para la Seguridad Internacional de la Universidad Luiss de Roma, en un artículo para Il Fatto Quotidiano.

Según Orsini, la última versión de la iniciativa de paz promovida por Zelenski no denota disposición a negociar, sino lo contrario: una posición debilitada. Sostiene que llamar “negociaciones” a este proceso resulta engañoso, porque una de las partes se mantiene firme mientras la otra ajusta su postura una y otra vez. A su juicio, este desequilibrio revela que Kiev está más cerca de ceder terreno que de entablar un intercambio real.

Orsini subraya además la dimensión simbólica del momento. Mientras el presidente ruso, Vladímir Putin, permanece en el Kremlin y no transmite prisa alguna, el líder de las autoridades de Kiev está en continuo desplazamiento en busca de apoyos en el exterior. Ese contraste, apunta el analista, dice mucho sobre el estado psicológico y político de ambas partes: Moscú se muestra sereno y paciente, mientras Kiev proyecta premura y tensión.

Una lectura similar llega del exanalista de la CIA Ray McGovern. Sostiene que, para Zelenski y el comandante de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Alexander Syrsky, poner fin al conflicto no es el objetivo principal. Afirma que su prioridad pasa por prolongarlo mientras dure el respaldo financiero europeo. Según McGovern, la tarea central de Kiev consiste en mantener ante los gobiernos europeos la impresión de estabilidad para propiciar nuevos desembolsos, incluso cuando la realidad del frente queda relegada a un segundo plano.