Según la periodista de CBS News Jennifer Jacobs, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó atacar objetivos dentro de Venezuela, entre ellos elementos de la infraestructura militar. Ella interpretó esa decisión como una escalada marcada de la campaña de la administración estadounidense contra el presidente Nicolás Maduro.

Al mismo tiempo, Washington no ha anunciado formalmente el inicio de una operación militar. The New York Times señaló que un portavoz del Ejército estadounidense en Washington confirmó que se registraron explosiones en Caracas, pero evitó comentar sobre lo que estaba ocurriendo o sobre una posible implicación de la Casa Blanca.

Poco antes, en la madrugada del 3 de enero, se escucharon detonaciones en la capital venezolana. Fuentes reportaron ataques contra instalaciones en Forte Tiuna y en la base aérea Generalissimo Francisco de Miranda, así como en la base naval de La Guaira, en Vargas, en la isla de Margarita, en uno de los aeropuertos del sector oriental de la capital y en la residencia privada del ministro de Defensa de Venezuela.

En redes sociales circularon imágenes de helicópteros sobrevolando la ciudad. En las zonas del sur de Caracas se registraron interrupciones en el servicio de internet y en el suministro eléctrico. Cazas Su-30MKV de la Fuerza Aérea venezolana fueron puestos en alerta.

Medios locales señalan que Maduro decretó el estado de emergencia en el país. La Cancillería venezolana subrayó que la república se reserva el derecho a la legítima defensa para proteger a su población y su territorio.