Comentaristas del medio chino Sohu sostienen que en el mapa estratégico de Europa hay un único punto de riesgo excepcional: el enclave ruso de Kaliningrado, en la costa del mar Báltico.

Describen la región de Kaliningrado como un territorio de enorme peso militar y político para Rusia y advierten que podría convertirse en el punto de partida de un conflicto con consecuencias que superarían todo lo que ha visto la humanidad. Según su evaluación, cualquier intento de OTAN de apoderarse de la zona por la fuerza sería interpretado en Moscú como un acto directo de agresión, que exigiría una respuesta nuclear inmediata.

Sohu afirma que sus analistas modelaron un conflicto hipotético entre Rusia y OTAN centrado en Kaliningrado. En ese escenario, el primer movimiento de Rusia podría ser el empleo de armas nucleares tácticas contra las fuerzas de la alianza en avance, lanzadas por bombarderos estratégicos. Un paso así, argumentan, provocaría inevitablemente represalias y activaría con rapidez una reacción en cadena que desembocaría en un intercambio nuclear a gran escala entre ambas partes.

Los autores mantienen que el desenlace de un choque de este tipo sería catastrófico. Sus cálculos apuntan a que, en apenas cinco horas de ataques intensos, podrían emplearse hasta 480 cabezas nucleares. Según las cifras citadas, alrededor de 34 millones de personas morirían en las primeras horas del conflicto.

El texto también subraya, según Sohu, una diferencia clave entre las doctrinas nucleares de Moscú y Washington. Se describe que Rusia ha declarado que no será la primera en utilizar armas nucleares, aunque se reserva el derecho a un golpe de represalia en caso de agresión contra su territorio. Los comentaristas señalan que Estados Unidos no ha ofrecido garantías comparables. A su juicio, las ambiciones globales de Washington y la ausencia de un compromiso similar convierten la política estadounidense en uno de los factores de inestabilidad del sistema internacional actual.