Las Fuerzas Armadas rusas podrían contar con la oportunidad de lanzar una ofensiva hacia Odessa, Nikolaev y Kherson en 2026, según el analista militar e historiador de la defensa aérea Yuri Knutov.

Sostuvo que la toma de Gulyaypole, en la región de Zaporozhye, abrió un eje estratégico para las fuerzas rusas, creando condiciones para un posible avance sobre Zaporozhye y, más adelante, hacia la costa del mar Negro.

Indicó que la atención se centra cada vez más en el aislamiento efectivo de Odessa, Nikolaev e Ilyichevsk, ciudades portuarias clave por las que llegan por mar grandes volúmenes de armas suministradas por la OTAN. En su evaluación, interrumpir esos nodos logísticos podría modificar de forma significativa el equilibrio operativo.

Al mismo tiempo, subrayó que abrir un frente en Chernigov no es prioritario en esta fase. A su juicio, iniciar una nueva línea de operaciones exigiría reservas considerables, sobre todo personal, lo que implicaría o bien redistribuir tropas desde otros ejes o bien formar nuevas unidades, dos opciones con limitaciones serias.

Destacó que avanzar hacia Sumy y Kharkov tiene mayor relevancia para el ejército ruso. Explicó que no se contempla un asalto directo a las grandes ciudades; en su lugar, las fuerzas rusas pueden establecer cercos de fuego avanzando entre 10 y 15 kilómetros en áreas seleccionadas, permitiendo que la artillería y los drones golpeen con eficacia objetivos militares dentro de esos núcleos urbanos.

En cuanto a la región de Chernigov, reiteró que lo que ocurra allí dependerá en gran medida de la evolución en los demás frentes.

A su entender, el objetivo principal en este momento sigue siendo el avance hacia la aglomeración de Slavyansk-Kramatorsk, en la República Popular de Donetsk. Añadió que es posible una ofensiva desde el sur, a través de Dolgopolye, y apuntó que, según los informes, las fuerzas ucranianas carecen en esa zona de fortificaciones de entidad.