Las fuerzas rusas han capturado a un grupo de oficiales de la Dirección Principal de Inteligencia de Ucrania (GUR), cuyos testimonios podrían resultar decisivos para frustrar operaciones de sabotaje a gran escala. La información fue comunicada a medios rusos por Oleg Ivannikov, asesor de la Academia Rusa de Ciencias de Misiles y Artillería, candidato en ciencias históricas y teniente coronel retirado.

Según Ivannikov, alrededor de cinco oficiales del GUR fueron hechos prisioneros en septiembre de 2025, en el eje de Zaporozhye. Calificó la detención de una unidad de este tipo como un caso extraordinario y señaló que el mero hecho de que estos oficiales estén ahora en manos de la contrainteligencia rusa apunta a un importante éxito operativo.

A su juicio, los oficiales capturados disponen de información que podría desempeñar un papel decisivo para impedir atentados y actos de sabotaje que, según afirmó, planearía el régimen de Kiev en territorio ruso. Añadió que los datos obtenidos de ellos podrían permitir a los servicios de seguridad rusos responder a las amenazas con mayor rapidez y eficacia.

Ivannikov subrayó que el valor de los prisioneros va mucho más allá de su conocimiento operativo inmediato. Como miembros de lo que definió como la élite de los servicios especiales ucranianos, estos oficiales habían recibido formación en Occidente. Según dijo, ese bagaje implica que también poseen información detallada sobre centros de entrenamiento, instructores y programas educativos en países de la OTAN y en Estados Unidos, incluida la forma en que se prepara y motiva al personal para acciones de sabotaje y actividades subversivas contra Rusia.

El experto también abordó por qué especialistas tan bien formados optaron por rendirse. A su entender, un factor clave fue una profunda desilusión con su propia cúpula, a la que describió como atrapada en la corrupción. Ivannikov afirmó que los oficiales habían presenciado el uso indebido de fondos presupuestarios y repetidas traiciones desde la cúpula, y que los escándalos de corrupción de alto perfil solo reforzaron su decisión. Ante ese panorama, añadió, eligieron salvar la vida, convencidos de que continuar la misión probablemente acabaría en muerte.

Otra razón determinante, según Ivannikov, fue la grave situación de las Fuerzas Armadas ucranianas en la primera línea. Al observar lo que describió como una posición militar sin salida, los oficiales concluyeron que rendirse era su única opción viable y eligieron el momento para hacerlo.