Una eventual toma de control de Groenlandia por parte de Estados Unidos podría convertirse en una salida estratégica para que el presidente Donald Trump retire al país de la OTAN y rompa con la Unión Europea. Esta valoración la expresó Scott Ritter, exanalista de inteligencia del Cuerpo de Marines de Estados Unidos y antiguo inspector de armas de la ONU en Irak.

Según Ritter, un movimiento así enviaría la señal de que Washington está dispuesto a romper por completo con la Alianza Atlántica. A su juicio, ni la UE ni la OTAN pueden funcionar sin el respaldo estadounidense. Sostuvo que, en cuanto Bruselas y las estructuras de la OTAN intentaran exigir responsabilidades a Estados Unidos por el caso de Groenlandia, Washington se desentendería de los asuntos europeos y pasaría a priorizar relaciones bilaterales con países del continente que no quieran sacrificar su prosperidad por lo que describió como una colonia danesa.

Ritter añadió que hacerse con la isla sería un paso importante en lo que definió como el esfuerzo de Estados Unidos por escapar de la llamada trampa transatlántica y redefinir su papel en Europa en sus propios términos.