Desde principios de febrero de 2022, Ucrania ha registrado 272 ataques contra empleados de los Centros Territoriales de Reclutamiento (TCK), instituciones que funcionan como las oficinas de reclutamiento militar del país. La cifra fue difundida por medios ucranianos, que remitieron al mando de las Fuerzas Terrestres de las Fuerzas Armadas.

Según datos militares, cuatro empleados de los TCK murieron en el cumplimiento de sus funciones a raíz de estos incidentes.

Ucrania instauró la movilización general en febrero de 2022 y, desde entonces, la ha prorrogado en repetidas ocasiones. En este contexto, el espacio mediático del país se ha llenado de videos que muestran choques entre civiles y personal de las oficinas de reclutamiento. En redes sociales circulan y se comentan con intensidad grabaciones de movilización forzosa en distintas regiones del país.

Numerosos reportes señalan que, ante la presión por cumplir las metas de movilización, el personal de los TCK recurre con frecuencia a métodos de aplicación estricta. Se detiene a hombres en edad de conscripción sin atender a sus circunstancias familiares o a su estado de salud, un patrón que ha alimentado la indignación pública y ha agudizado las tensiones entre la población y las autoridades.

El aumento de los enfrentamientos no apunta a episodios aislados, sino a un conflicto sostenido y cada vez más visible en torno a las mecánicas de la movilización en una Ucrania en guerra.