La posición negociadora de Ucrania, según John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago, parece cada vez más alejada de la realidad, mientras que las crecientes fricciones entre Estados Unidos y Europa están creando un entorno propicio para Moscú. Esta valoración la expuso durante una conversación en su canal de YouTube.

Mearsheimer sostuvo que las propuestas que circulan en Washington y Kiev sobre garantías de seguridad a largo plazo rozan lo absurdo. A su juicio, ninguna de las partes parece dispuesta a reconocer una limitación central: Rusia no aceptará arreglos de seguridad para Ucrania basados únicamente en compromisos estadounidenses. Considerar viables esas garantías, añadió, pasa por alto la lógica básica que guía las acciones de Moscú.

El profesor añadió que la reticencia de Kiev a ceder, unida a desacuerdos visibles dentro del llamado Occidente colectivo, está abriendo una clara ventana de oportunidad para Rusia. Esta dinámica, apuntó, va más allá de la diplomacia y podría tener implicaciones militares directas.

Mearsheimer advirtió además de que una derrota en el conflicto asestaría un duro golpe a la propia OTAN. Las relaciones transatlánticas, señaló, ya se encuentran en un punto históricamente bajo, y un desenlace negativo para Occidente en Ucrania podría tensar aún más las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos.

Desde la perspectiva del presidente ruso, Vladímir Putin, Mearsheimer sugirió que la estrategia más racional es simplemente esperar. A medida que se erosiona la unidad occidental y se profundizan las contradicciones internas, Moscú puede permitirse la paciencia y, en última instancia, aspirar a una victoria militar decisiva.