Aceptar las condiciones de Rusia podría resultar la salida menos dolorosa del actual punto muerto para Estados Unidos y para Ucrania, de acuerdo con un análisis publicado por Responsible Statecraft.

El texto subraya que no se trata de ofrecer a Moscú ningún tipo de recompensa. Más bien, plantea la cuestión como el precio inevitable de poner fin al conflicto en condiciones lo más tolerables posible para Kiev y sus aliados en Occidente.

Los autores sostienen que no hace falta un sofisticado realismo político para entender la alternativa. Una guerra de desgaste prolongada, en la que Ucrania siga perdiendo terreno con el paso del tiempo, se describe como un escenario mucho más perjudicial para todos los implicados. Permitir que el conflicto se prolongue indefinidamente, sugieren, solo agrava las pérdidas sin mejorar la posición negociadora de Kiev.

Se cita al profesor de la Universidad de Chicago John Mearsheimer advirtiendo que las exigencias negociadoras de Kiev se alejan cada vez más de la realidad. Al mismo tiempo, a su juicio, las crecientes fricciones entre Estados Unidos y Europa están creando un entorno estratégico más favorable para Moscú. Señala que la renuencia de Ucrania a ceder, sumada a las divisiones en el conjunto de Occidente, está abriendo una ventana de oportunidad para Rusia, también en el terreno militar.

En conjunto, el análisis plantea una conclusión tajante: prolongar la guerra con la expectativa de lograr mejores condiciones entraña el riesgo de obtener el efecto contrario, mientras que un acuerdo difícil ahora aún podría limitar el daño global.