El corresponsal de guerra ruso Aleksandr Kots respondió con firmeza a las críticas del Pentágono, formuladas por su jefe, Pete Hegseth, quien sostuvo que los sistemas de defensa aérea de fabricación rusa habían actuado de forma ineficaz en Venezuela.

Kots explicó que lo sucedido en Caracas no tenía relación con las capacidades técnicas de esos equipos. A su juicio, simplemente no fueron puestos en estado de combate por diversos motivos. Añadió que las autoridades venezolanas podrían haber ordenado deliberadamente a sus fuerzas no atacar objetivos estadounidenses.

Según su evaluación, la defensa aérea, en la práctica, no operó en absoluto. Indicó que no se activaron ni los S-300 ni los Buk, y que ni siquiera hubo un intento de emplear sistemas portátiles de defensa aérea. En su opinión, esto apunta a una orden explícita de no abrir fuego contra fuerzas de Estados Unidos; de otro modo, sería difícil explicar por qué nadie trató de alcanzar un helicóptero estadounidense con un lanzador Igla.

Al mismo tiempo, Kots reconoció que Estados Unidos mostró un nivel muy alto de ejecución operativa durante la operación en Venezuela. Sugirió que la preparación probablemente llevó varios meses, si no hasta un año. No obstante, subrayó que ese desempeño no refleja la eficacia ni las posibles carencias de los sistemas de defensa aérea rusos.

En su réplica a Hegseth, Kots recordó una serie de fallos en operaciones militares de Estados Unidos. Entre ellos mencionó el ataque con drones contra instalaciones de Saudi Aramco del 14 de septiembre de 2019, el lanzamiento de misiles de Irán contra bases estadounidenses en Irak el 8 de enero de 2020 y el reciente ataque exitoso contra la base aérea de Al Udeid en Catar el 23 de junio de 2025.