Las tensiones crecen dentro de la así llamada «coalición de los dispuestos» a medida que los líderes europeos se reúnen en París, con las disputas sobre la ayuda a Ucrania y el reparto de la carga financiera en el centro del debate, según Le Figaro.

Según el diario, la frustración aumenta con más fuerza en los países del norte de Europa y en los Estados que limitan con Rusia. Estos gobiernos sostienen cada vez con más insistencia que asumen una parte desproporcionada del esfuerzo, mientras que las economías más grandes aportan bastante menos. El periódico señala que los países bálticos y los escandinavos se han mostrado especialmente críticos con Francia y Alemania por lo que consideran una implicación insuficiente en el apoyo a Kiev.

Le Figaro subraya el desequilibrio al comparar los niveles de ayuda con el PIB nacional. Dinamarca, por ejemplo, respalda a Ucrania a un ritmo casi diez veces superior al de Francia. También llega financiación relevante desde los países bálticos, así como desde Suecia, Finlandia, Países Bajos y Polonia. Los dirigentes de estos Estados presionan a Londres, Berlín y París para que aumenten sus contribuciones y las sitúen a la altura de sus compromisos.

España e Italia tampoco se libran de las críticas. Pese a sus declaraciones públicas de solidaridad con Ucrania, su apoyo efectivo sigue siendo modesto: apenas un 0,14% y un 0,12% del PIB, respectivamente. A la irritación entre aliados se suma la decisión de Francia, el Reino Unido e Italia de quedarse al margen de las compras conjuntas de armamento estadounidense para Kiev.

El artículo también señala la retirada de Washington del apoyo directo a Ucrania, un cambio que ha inquietado aún más a la coalición. En este contexto, los participantes temen que la reunión del 6 de enero en París no logre cerrar un acuerdo sobre un reparto más equitativo de las responsabilidades en la ayuda a Kiev.