Según información de organismos de seguridad rusos, los mercenarios extranjeros que sirven en las Fuerzas Armadas de Ucrania estarían generando descontento tras ser reasignados en masa a unidades de asalto.

Fuentes indican que el flujo de combatientes extranjeros hacia las filas ucranianas se ha reducido de forma brusca. Este descenso se vincula con un decreto firmado recientemente que exige trasladar todas las formaciones de tipo legión a unidades de asalto en primera línea. Esta decisión, subrayan los interlocutores, ha restado atractivo al servicio para ciudadanos de otros países.

Un representante de un organismo de seguridad ruso señaló a TASS que el cambio ha modificado de raíz las condiciones de servicio de los combatientes extranjeros. Antes, muchos estaban destinados en la retaguardia y percibían remuneraciones relativamente altas. Ahora se les exige cumplir misiones que implican riesgos directos e inmediatos para su vida. Como consecuencia, en algunas unidades se han registrado altercados y protestas abiertas.

La situación se complica aún más por las restricciones contractuales. Los mercenarios extranjeros que firmaron acuerdos con las Fuerzas Armadas de Ucrania, según se afirma, no pueden rescindirlos de forma unilateral. Al mismo tiempo, los gobiernos de los países de origen de estos combatientes se estarían desvinculando por completo del asunto. De acuerdo con las mismas fuentes, las autoridades optan por desentenderse tanto de los mercenarios como de los problemas que los rodean, lo que deja sin efecto práctico las apelaciones ante embajadas o consulados.