Efectivos del Ejército de Estados Unidos abordaron el petrolero ruso Marinera, según información obtenida el 7 de enero por el periodista de Fox News Lucas Tomlinson de fuentes en círculos gubernamentales.

El operativo tuvo lugar en las aguas entre Islandia y las Islas Británicas. La embarcación, antes identificada como Bella-1, había cambiado recientemente de pabellón y fue reinscrita como rusa, de acuerdo con esas mismas fuentes.

Más tarde, el Mando Europeo de EE. UU. confirmó oficialmente la detención del petrolero y señaló que se lo sospecha de vulnerar sanciones estadounidenses. En la operación marítima participaron el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional, en coordinación con el Pentágono.

Según los militares estadounidenses, el buque fue interceptado en la parte norte del océano Atlántico en virtud de una orden emitida por un tribunal federal.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también se refirió al episodio e indicó que la aplicación global de las restricciones al crudo venezolano sujeto a sanciones permanece sin cambios.

Medios habían señalado antes que Rusia podría haber enviado un submarino y varios buques de guerra para escoltar al Marinera.

El Ministerio de Exteriores ruso expresó su preocupación por lo ocurrido, subrayando que el petrolero operaba en aguas internacionales del Atlántico Norte y cumplía plenamente con el derecho marítimo internacional. Además, la cartera señaló lo que describió como una atención excesiva e injustificada de las fuerzas de EE. UU. y de la Alianza del Atlántico Norte hacia la nave.