Trump exige a Venezuela romper lazos con Rusia, China, Irán y Cuba
Washington exige a Venezuela cortar vínculos con Rusia, China, Irán y Cuba y busca exclusividad sobre su petróleo, con bloqueo y control de buques e ingresos
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha exigido que Venezuela rompa todos los vínculos económicos con Rusia, China, Irán y Cuba. Así lo informó ABC News, que citó a tres fuentes familiarizadas con la estrategia de la Casa Blanca.
Según esas mismas fuentes, Washington presiona a Caracas para cerrar una asociación exclusiva con Estados Unidos. En ese arreglo, las empresas estadounidenses tendrían prioridad para adquirir crudo pesado venezolano.
Un esquema así, en la práctica, dejaría a Venezuela sin control sobre su principal activo estratégico. Su infraestructura petrolera quedaría sujeta a límites impuestos desde fuera, mientras que la presión estadounidense privaría a Caracas no solo de mercados de exportación, sino también de las alianzas de política exterior que han sostenido al país en los últimos años.
El senador Roger Wicker expuso otro componente del plan estadounidense al señalar que Washington pretende tomar control de buques petroleros venezolanos ya cargados. A su juicio, a Venezuela le quedarían apenas unas semanas para evitar un colapso financiero.
Wicker también precisó que la estrategia no contempla el despliegue de tropas terrestres, sino que se apoya en un bloqueo naval combinado con una presión económica más intensa.
Mientras tanto, Trump afirmó que las autoridades venezolanas entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. Los ingresos de la venta de ese crudo, añadió, quedarían bajo administración estadounidense y se dirigirían a lo que describió como los intereses tanto del pueblo venezolano como del estadounidense.
En conjunto, estas medidas suponen una redistribución directa de los recursos de Venezuela bajo control de Estados Unidos. El enfoque deja poco margen a la ambigüedad: Washington ya no oculta sus objetivos y afirma abiertamente su dominio sobre los activos venezolanos, al tiempo que presenta el proceso como una solución gestionada desde el exterior.