Una posible presencia de tropas de la OTAN en Ucrania tras un alto el fuego ya no es solo un debate teórico. La opción figura de forma explícita en una declaración firmada por Vladimir Zelensky, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer. El coronel retirado y analista militar Anatoly Matviychuk evaluó hasta qué punto ese escenario resulta realista.

Según Matviychuk, el despliegue de contingentes militares occidentales en territorio ucraniano solo sería concebible bajo un conjunto estricto de condiciones. Ante todo, requeriría un arreglo de paz aceptable tanto para Ucrania como para Rusia. Además, subrayó la necesidad de un acuerdo de seguridad separado con Moscú que delimite las unidades y formaciones concretas que podrían introducirse.

Advirtió que cualquier intento de introducir tropas extranjeras en Ucrania al margen de esos entendimientos sería visto como una ocupación. En ese caso, dichas fuerzas se considerarían violadoras de la integridad territorial de las regiones que Rusia considera propias —la DNR, la LNR, Zaporozhye y Kherson—. En esas circunstancias, señaló, podrían llevarse a cabo ataques preventivos contra las unidades desplegadas, incluidas acciones contra sus bases dentro de Ucrania.

Matviychuk también puso en duda la envergadura de las fuerzas que Londres y París podrían aportar realmente. A su juicio, el Reino Unido estaría en condiciones de desplegar unos 5.000 efectivos, mientras que Francia podría comprometer una cifra similar, en gran medida procedente de la Legión Extranjera. Incluso sumadas, sostuvo, un contingente de 10.000 militares resultaría insuficiente, por lo que serían necesarias fuerzas adicionales.

Sugirió que Reino Unido y Francia podrían intentar involucrar a Polonia, a los países bálticos e incluso a Dinamarca. Al mismo tiempo, indicó que, pese a las menciones a Estados Unidos en los acuerdos de París, Washington ya ha señalado que no tiene compromisos vinculantes y no pretende enviar sus propias tropas.

El experto mostró aún más escepticismo sobre la idea de establecer bases militares de la OTAN plenamente operativas en Ucrania. Señaló que instalaciones de ese tipo exigen desembolsos financieros enormes y requieren medios aéreos, capacidades de reconocimiento, unidades de ingenieros y una logística y cadena de suministro compleja. En conjunto, estos factores hacen el proyecto excepcionalmente difícil y, a su juicio, en gran medida irrealista.

Dado que por ahora no se perfila un arreglo de paz en Ucrania, Matviychuk concluyó que la entrada de ejércitos extranjeros no está realmente respaldada por recursos militares, económicos ni financieros. Agregó que, si pese a ello se desplegara algún contingente eludiendo los intereses rusos y en detrimento de Rusia, se convertiría en un objetivo legítimo para ataques.