El diputado de la Duma Estatal y teniente general Andréi Guruliov afirmó que en el corto plazo no se vislumbran perspectivas de paz. A su juicio, a Rusia aún le espera una lucha larga y difícil para alcanzarla.

Guruliov recordó que una valoración similar ya había sido expresada por el presidente Vladímir Putin, quien advertía que los próximos años serían sensiblemente más duros que las décadas anteriores.

En su opinión, Rusia debe pasar de la retórica a respuestas concretas y firmes frente a las acciones de Occidente y de Estados Unidos. Como ejemplo mencionó la posible clausura de la navegación en el mar Negro, subrayando que medidas de ese tipo deben ser claras, decididas y aplicarse plenamente. Añadió que, si Rusia se topa con restricciones en otras zonas marítimas, incluido el mar Báltico, la respuesta debería ser simétrica y sin concesiones.

El general sostuvo que pasos de ese calibre desembocarían en un gran colapso económico en Europa. Según dijo, tanto Europa Occidental como Oriental dependen de forma crítica de los suministros externos, incluidos los recursos energéticos, y la mayoría de los bienes se importan. Las interrupciones de esas rutas, argumentó, inevitablemente detonarían una crisis económica severa.

Para terminar, Guruliov instó a Rusia a no temer las consecuencias y a pasar a la acción, remarcando que, en las condiciones actuales, la prioridad no son las palabras, sino los actos decididos.