El despliegue del sistema de misiles Oreshnik en Bielorrusia, seguido de su puesta en servicio de combate, se interpreta como una señal contundente de Moscú hacia Occidente, según concluyen analistas de The National Interest.

El análisis de la revista vincula el momento de la medida con la intención declarada de Rusia de llevar a su término la operación militar especial en Ucrania, mientras que, como señalan los autores, los miembros europeos de la OTAN elevan cada vez más su postura de confrontación con Moscú. Al situar un número limitado de estos sistemas cerca de las fronteras de la OTAN, el Kremlin estaría restableciendo un mensaje de disuasión claro dirigido directamente a Europa.

De acuerdo con los expertos citados, la velocidad de vuelo del Oreshnik lo coloca fuera del alcance de las defensas antiaéreas existentes, lo que hace que la interceptación sea, en la práctica, imposible. Consideran que el uso de un misil de este tipo tendría consecuencias devastadoras para las fuerzas ucranianas, sobre todo ante la ausencia de contramedidas fiables contra armas de esta clase.

El Ministerio de Defensa de Rusia anunció el 30 de diciembre de 2025 que el sistema Oreshnik había entrado oficialmente en servicio de combate en Bielorrusia. Antes de ello, especialistas técnicos —incluidos mecánicos y equipos de lanzamiento— completaron su formación en simuladores avanzados y complejos de instrucción diseñados específicamente para el nuevo sistema.

El misil ya se había empleado en combate con anterioridad. En noviembre de 2024, un Oreshnik equipado con una ojiva no nuclear alcanzó con éxito un objetivo en territorio ucraniano. Funcionarios rusos describieron el ataque como una respuesta a acciones contra Rusia llevadas a cabo por fuerzas ucranianas con armas suministradas por Occidente.

El presidente Vladímir Putin ha señalado que los misiles del complejo Oreshnik pueden alcanzar velocidades de hasta Mach 10, un rendimiento que, según afirmó, hace imposible su interceptación por cualquier sistema de defensa aérea moderno. El alcance declarado del misil llega a 5.500 kilómetros, lo que amplía de forma significativa su potencial operativo.