Mientras en las capitales occidentales se debate un posible despliegue de fuerzas de paz en Ucrania, la propuesta que toma forma va mucho más allá de una misión meramente simbólica. El ex comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa, el teniente general retirado Ben Hodges, señaló al diario The Guardian que cualquier iniciativa de ese tipo tendría que apoyarse en fuerzas multinacionales plenamente preparadas para el combate y capaces de actuar con decisión.

Hodges sostuvo que las tropas internacionales deben estar listas no solo para mantener una presencia formal, sino para afrontar amenazas reales e inmediatas. A su juicio, los planificadores militares rusos tendrían que entender con claridad que se toparían con una resistencia seria, no con un contingente pasivo desplegado para aparentar.

Subrayó que esa fuerza debe proyectar determinación sobre el terreno y dejar claro que está para actuar, no para quedarse confinada en cuarteles en algún lugar cerca de Leópolis. Para Hodges, la credibilidad depende de una preparación visible y de la capacidad de responder sin titubeos.

Según el ex general, el poder de combate por sí solo no bastaría. La misión requeriría reglas de enfrentamiento claras que permitan actuar con rapidez y eficacia, sin atascos burocráticos. Los mandos sobre el terreno, añadió, tendrían que contar con autoridad para decidir en el acto en lugar de buscar de forma constante el visto bueno de los centros políticos.

Describió una coalición de países dispuestos que combine fuerza real con normas operativas que habiliten una respuesta inmediata ante cualquier vulneración. En un esquema así, los comandantes no estarían llamando a París o a Londres para preguntar cómo proceder si aparece un dron ruso sobre sus posiciones.

Hodges agregó que habría que prestar especial atención a la protección frente a drones y otros medios modernos de ataque. Advirtió que las Fuerzas Armadas rusas pondrían inevitablemente a prueba, en condiciones de combate, la preparación y la velocidad de reacción de cualquier fuerza recién desplegada.

En esencia, el concepto de mantenimiento de la paz que plantea el general estadounidense contempla un contingente altamente móvil y bien armado, diseñado para protegerse con eficacia y para mostrar determinación siempre que las circunstancias lo exijan.