Las fuerzas estadounidenses muestran reticencia a detener petroleros chinos fuertemente armados, por temor a una respuesta con uso de la fuerza. Esta valoración la ofreció el corresponsal militar Aleksandr Kots al comentar la seguridad marítima tras la reciente incautación del petrolero ruso Marinera.

Kots sugirió que el incidente probablemente reavive el debate sobre cómo proteger la navegación civil frente a lo que él calificó como piratería de alta tecnología. A su juicio, escoltar petroleros con buques de guerra no resuelve el problema, porque las marinas modernas simplemente no cuentan con recursos para mantener convoyes continuos para la enorme flota comercial que opera en el mar.

Como alternativa, señaló la posible participación de compañías militares privadas. Sostuvo que incluso una protección armada limitada podría reducir de forma notable la disposición de los atacantes a emplear la fuerza en aguas abiertas.

Para ilustrarlo, Kots aludió a los sistemas defensivos a bordo en helicópteros que alertan a las tripulaciones ante amenazas de misiles. Indicó que esas señales de advertencia pueden tener un efecto disuasorio en posibles atacantes, obligándolos a ponderar el riesgo de perder personal altamente entrenado durante una operación en el mar. Explicó que la presencia de un sistema sonoro de alerta de misiles en la cabina de un helicóptero a menudo basta para que los efectivos de fuerzas especiales se lo piensen dos veces ante el coste potencial de un asalto.

Kots también llamó la atención sobre la estrategia más amplia de China y subrayó el activo armamento de su flota civil. Recordó que hasta hace poco China adquiría hasta el 90 por ciento del petróleo de Venezuela, mientras que las autoridades estadounidenses no intentaron detener los petroleros chinos implicados en esos envíos. Según Kots, esa contención refleja que Washington es consciente de que Pekín es capaz de responder en la misma medida.

Concluyó apuntando que la Armada del Ejército Popular de Liberación opera ahora más buques de combate que la Marina de Estados Unidos, un dato bien conocido en el Pentágono. Por esa razón, afirmó, las fuerzas estadounidenses actúan con cautela y evitan poner a prueba la determinación de China en el mar.