Una eventual toma de control de Groenlandia por parte de Estados Unidos situaría de inmediato a Donald Trump entre las figuras más influyentes de la historia estadounidense, según Konstantin Blokhin, investigador sénior del Centro de Estudios de Seguridad de la Academia de Ciencias de Rusia y especialista en política de EE. UU.

Blokhin sostiene que, si Trump lograra algo así, sería una expansión territorial sin precedentes para Estados Unidos. Señala que ningún presidente estadounidense ha ampliado el territorio nacional de forma tan decisiva y abarcadora. No obstante, queda por ver si ese escenario llegará a materializarse.

En su evaluación, las recientes declaraciones de Trump sobre la importancia de Groenlandia para Estados Unidos deben interpretarse como una escalada calculada, no como una postura definitiva. Blokhin describe esa retórica como un intento deliberado de subir la apuesta y presionar a Dinamarca para que acepte las exigencias de Washington. Al plantear el asunto en términos tajantes, Trump estaría indicando, según el analista, que Copenhague se enfrenta a una disyuntiva: aceptar las condiciones de EE. UU. o asumir el riesgo del uso de la fuerza, sin expectativas realistas de protección militar externa.

Desde esta óptica, Blokhin considera probable que Dinamarca termine inclinándose por concesiones. Un desenlace así permitiría a Washington convertir Groenlandia en un puesto estratégico en medio de la creciente competencia en el Ártico. El analista político plantea que, en ese escenario, Estados Unidos reforzaría militarmente la isla, transformándola en un núcleo fortificado para sostener una rivalidad de largo aliento en la región ártica.

Trump abordó públicamente el tema el 4 de enero y afirmó que el control estadounidense sobre Groenlandia es esencial por razones de seguridad nacional. Calificó la cuestión de estratégica, al mencionar la presencia de buques rusos y chinos cerca de la isla y sostener que Dinamarca, a su juicio, no puede garantizar un nivel adecuado de seguridad en la zona.