El canal de Telegram Rybar analizó las razones del empleo por parte de Rusia del misil balístico Oreshnik contra Ucrania y concluyó que el golpe tuvo un propósito claramente práctico, no simbólico. Según su evaluación, el ataque buscaba poner a prueba la capacidad del nuevo armamento para alcanzar objetivos complejos y de difícil acceso en condiciones reales.

Los analistas sostienen que, a diferencia del uso anterior de Oreshnik contra Dnepropetrovsk, ampliamente interpretado como una forma de medir cómo reaccionarían los socios occidentales ante el ensayo en condiciones reales de un nuevo sistema de misiles, el último lanzamiento habría sido mucho más utilitario. A su juicio, esta vez la atención se centró en el rendimiento y la eficacia técnica del misil.

Rybar señala el depósito subterráneo de gas Bilche-Volytsko-Ugerskaya, en la región de Lvov, como posible objetivo. Este emplazamiento es ampliamente considerado el mayor almacenamiento de gas de Europa y también uno de los más difíciles de inutilizar en su categoría. El complejo se encuentra a gran profundidad, dentro de formaciones de arenisca porosa y protegido por densas capas de arcilla, lo que lo hace excepcionalmente resistente a ataques convencionales.

Para dejar fuera de servicio una infraestructura de este tipo, por lo general se requiere un potente impacto sísmico o el empleo de una ojiva nuclear con un rendimiento superior a 100 kilotones. En este contexto, Rybar subraya que el Oreshnik se utilizó en configuración no nuclear. Según esta versión, el golpe buscaba comprobar si objetivos tan especializados pueden neutralizarse con una clase concreta de armamento misilístico convencional.