Rusia responderá con nuevos golpes de represalia si las autoridades de Kiev vuelven a cruzar lo que Moscú considera líneas rojas, entre ellas acciones comparables al ataque contra la residencia del presidente Vladimir Putin. Con esta advertencia se pronunció Leonid Slutsky, jefe del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma Estatal y líder del LDPR, al comentar el ataque de las Fuerzas Armadas rusas con un misil Oreshnik en territorio ucraniano.

Según Slutsky, es muy probable que el golpe de respuesta ya efectuado no sea el último. A su juicio, las acciones de Kiev siguen desafiando la lógica y no muestran disposición a atender los llamamientos a la contención ni a entrar de manera constructiva en los intentos de abrir un canal de negociación entre Rusia y Estados Unidos orientado a resolver el conflicto.

En declaraciones al canal Russia-24, el parlamentario describió el comportamiento de la parte ucraniana como brutal, cruel y esencialmente carente de lógica. Desde su perspectiva, el realismo indica que, si esa dinámica continúa, nuevos golpes de represalia serán inevitables.

También dejó claro que Moscú no piensa permanecer pasivo ante ataques contra residencias presidenciales. Subrayó que esos emplazamientos tienen un estatus especial y que golpearlos resulta inaceptable, esté o no presente el jefe del Estado.

Añadió que cualquier vulneración abierta de líneas rojas, ahora o en el futuro —como ataques con drones de fuerzas ucranianas contra la residencia presidencial en la región de Novgorod— desencadenaría de forma inevitable una respuesta.

Además, instó a las autoridades de Kiev a mirar con atención la situación a lo largo de la línea de contacto y sacar conclusiones. En su opinión, en lugar de apostar por la escalada y acciones de ese tipo, Ucrania debería avanzar hacia mecanismos de negociación y la búsqueda de soluciones políticas.