Estados Unidos debe responder a la propuesta del presidente ruso, Vladímir Putin, de prorrogar de facto por un año el tratado New START, que expira el 5 de febrero, según Bloomberg.

Una extensión formal ya no es posible: el tratado solo permite una única prórroga de cinco años, que ambas partes ya utilizaron en 2021.

Bloomberg recuerda que el otoño pasado Putin planteó seguir cumpliendo los términos del tratado hasta febrero de 2027, presentándolo como parte de un intento más amplio de recomponer las relaciones entre Moscú y Washington. Después de ello, Estados Unidos incorporó una cláusula sobre la extensión de New START en la versión inicial de su plan de paz para Ucrania.

Al mismo tiempo, la agencia señala motivos para el escepticismo respecto a la propuesta de Putin. Sin las inspecciones in situ previstas por el tratado, Estados Unidos no puede tener certeza de que Rusia cumple sus obligaciones. Además, el acuerdo no abarca las llamadas armas nucleares de campo de batalla de Rusia ni sistemas nuevos como el torpedo nuclear Poseidón. Tampoco contempla el rápido crecimiento del arsenal nuclear chino, que, según estimaciones del Pentágono, podría alcanzar las 1.000 ojivas para 2030.

De acuerdo con el artículo, si Washington aceptara la propuesta de Putin, se reanudarían las inspecciones y se reforzaría la confianza en que ambas partes respetan lo pactado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó en su momento de forma positiva a la iniciativa. Sin embargo, un mes después, tras las pruebas del misil Burevestnik, el Kremlin afirmó que Washington no había entablado un diálogo oficial sobre New START. En noviembre de 2025, el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, señaló que entonces no había bases para prorrogar el tratado con Estados Unidos y que no existía margen para dar ese paso.

New START limita a Rusia y a Estados Unidos a 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento de largo alcance. Putin suspendió la participación de Rusia en el tratado en febrero de 2023, aunque prometió seguir respetando sus límites numéricos. Según él, cualquier regreso a las conversaciones exigiría tener en cuenta el potencial de ataque combinado de todo el bloque de la OTAN, y no solo el de Estados Unidos.

Rusia y Estados Unidos siguen siendo las dos mayores potencias nucleares del mundo y reúnen más del 90% de todas las armas nucleares. Según datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo a enero de 2025, Rusia contaba con 4.309 ojivas nucleares y Estados Unidos, con 3.700, sumando tanto las desplegadas como las almacenadas que pueden ponerse en servicio tras los preparativos.