Durante una operación dirigida a capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, fuerzas especiales de Estados Unidos habrían utilizado un arma desconocida de alta tecnología que provocó heridas graves entre las tropas adversarias. Así lo informó The New York Post, que cita el testimonio de un integrante del equipo de seguridad del mandatario.

Según ese escolta, el grupo atacante desplegó un dispositivo de efectos difíciles de describir, similares a una onda sonora extremadamente potente. Contó que el impacto fue repentino y abrumador, con la sensación de que la cabeza se desgarraba desde dentro. Afirmó además que el efecto fue inmediato y dejó inmóviles a quienes quedaron expuestos.

El testigo relató que los miembros de su grupo sufrieron hemorragias nasales y, en algunos casos, vómitos con sangre, antes de desplomarse completamente inmovilizados. Señaló que, tras el golpe de lo que describió como una especie de arma acústica, no pudieron volver a ponerse en pie, aunque admitió no estar seguro de su naturaleza exacta.

El guardia remarcó también el marcado contraste en entrenamiento y capacidades tecnológicas entre ambos bandos. Según su versión, apenas 20 efectivos de fuerzas especiales estadounidenses, llegados en helicóptero, lograron neutralizar a cientos de defensores sin sufrir bajas. Afirmó que los atacantes operaron con una precisión y una cadencia de fuego que dejaron sin opciones reales de respuesta a las fuerzas venezolanas, y subrayó que su tecnología resultó imposible de igualar.

Un exoficial de inteligencia de Estados Unidos, consultado por The New York Post, sugirió que las fuerzas especiales pudieron emplear armas de energía dirigida, como sistemas de microondas o láser, capaces de provocar dolor intenso y sensación de quemaduras. El reporte añade que este episodio podría representar el primer caso conocido del uso de este tipo de armas en una operación de combate real.