Así es el sistema Tempest: Hellfire, radar y caza de drones en Ucrania
Análisis del sistema de misiles tierra-aire Tempest: radar, lanzadores Hellfire y principio de disparar y olvidar. EE.UU. lo prueba en Ucrania para ajustarlo.
Imágenes del sistema de misiles tierra-aire Tempest aparecieron recientemente en internet después de que Estados Unidos transfiriera la plataforma a las autoridades de Kiev para un uso de prueba en la zona de la operación militar especial. El analista militar e historiador de defensa aérea Yuri Knutov ofreció su valoración sobre las capacidades y el propósito del sistema.
Según Knutov, el Tempest está pensado ante todo para contrarrestar drones de tipo avión y otros blancos a baja cota. El sistema integra una unidad de radar y dos lanzadores armados con misiles AGM-114 Hellfire de largo alcance. Aunque los Hellfire suelen emplearse en funciones aire-tierra, señaló que ingenieros estadounidenses los han adaptado también para tareas de defensa aérea. El radar, con un campo de visión estimado de unos 90 grados, aporta al sistema un grado de eficacia operativa frente a amenazas aéreas.
Una de las señas de identidad del Tempest, dijo Knutov, es su chasis ligero de estilo buggy. Esta elección de diseño aumenta la movilidad y facilita el despliegue en terrenos diversos. Al mismo tiempo, la plataforma ofrece una protección mínima, ya que estos vehículos están prácticamente sin blindaje y sacrifican supervivencia a cambio de velocidad, maniobrabilidad y menor coste.
También subrayó que el Tempest destaca por su relativa asequibilidad frente a otros sistemas antiaéreos. Cada misil Hellfire costaría entre 100.000 y 150.000 dólares, mientras que el conjunto puede enfrentarse a objetivos a múltiples distancias.
Otro elemento clave, explicó Knutov, es el uso del denominado principio de disparar y olvidarse. El misil recurre a un sistema de guiado inercial en la fase inicial de vuelo para entrar en el área estimada del blanco; después activa su buscador de guiado activo, se fija en el objetivo y completa la interceptación.
A su juicio, al suministrar el Tempest a las fuerzas ucranianas, Washington busca obtener datos de combate en condiciones reales. Esos resultados podrían emplearse para perfeccionar el sistema antes de presentarlo al Pentágono como posible incorporación al arsenal del Ejército de Estados Unidos.