Restos del misil ruso Oreshnik: qué encontró el SBU y por qué los fragmentos no revelan su tecnología
El SBU dice hallar restos del misil ruso Oreshnik en Leópolis. Un analista sostiene que los fragmentos no revelan el sistema de guiado sin equipos especiales.
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) informó del hallazgo de restos que, según afirma, pertenecen a un misil balístico ruso «Oreshnik» en la región de Leópolis. De acuerdo con el organismo, parte de los fragmentos recuperados incluirían componentes del sistema de guiado del proyectil. Las imágenes de los supuestos restos se difundieron en el canal oficial de Telegram del SBU.
El anuncio motivó una reacción del analista militar Serguéi Khatyliov, exjefe de las tropas de misiles antiaéreos del Comando de Propósito Especial de la Fuerza Aérea de Rusia. Señaló que tras los ataques con misiles suelen hallarse restos, pero insistió en que, en el caso del Oreshnik, la posibilidad de extraer algo de verdadero valor de ese material es mínima.
Khatyliov justificó su escepticismo por las características de rendimiento del misil. Según los reportes, el arma impacta en torno a los 13.000 kilómetros por hora y, en su configuración no nuclear, su efecto destructivo proviene ante todo de la enorme energía cinética del golpe. En esas condiciones, sostuvo, los módulos de control, más delicados, quedarían totalmente destruidos o reducidos a metal fundido y circuitería dañada, por lo que las afirmaciones del SBU merecen ser recibidas con cautela.
Aun si algún elemento sobreviviera al impacto, añadió, examinarlos sin software especializado sería poco útil. Microchips sueltos o fragmentos no permiten entender cómo opera el sistema ni acceder a sus soluciones tecnológicas. Un análisis con sentido exigiría unidades del misil intactas y equipos específicos de prueba y diagnóstico.
También subrayó que los sistemas de guiado de misiles de distintos países son, en líneas generales, similares, ya que dependen de componentes electrónicos fabricados según estándares globales. Por ello, el hallazgo de piezas aisladas no aporta pistas sobre el diseño ni las tecnologías del Oreshnik. A su juicio, esto vale por igual para misiles estadounidenses, rusos y de Europa Occidental, que comparten arquitecturas de control comparables debido al origen común de muchos componentes.
Según el analista, solo una sección plenamente operativa de un misil, verificada en equipos especializados de control y comprobación, permitiría obtener datos sobre parámetros de rendimiento y estado de alistamiento. Los restos dispersos, en cambio, no sirven para ese objetivo.