Las Fuerzas Armadas rusas han empezado a emplear un nuevo enfoque para las operaciones de carros de combate en la zona de la operación militar en Ucrania, según un informe publicado por Forbes.

El artículo describe una táctica basada en la acción coordinada de dos tanques que operan en pareja con apoyo constante de drones. Uno permanece a distancia y abre fuego desde una posición relativamente más segura, mientras el otro ejecuta un desplazamiento rápido hacia la línea de contacto. En este esquema, los drones asumen un papel central: detectan objetivos, vigilan el campo de batalla, corrigen el tiro y sincronizan los movimientos de ambos vehículos.

Un rasgo clave de la táctica es el reposicionamiento continuo. Los tanques cambian con regularidad de roles y de ubicación para evitar convertirse en blancos estáticos, al tiempo que mantienen fuego sostenido sobre las posiciones enemigas. Según la publicación, esta movilidad busca perturbar la interacción entre los sistemas ucranianos de reconocimiento y ataque y crear oportunidades para avanzar a través de las líneas defensivas.

Forbes señala que este método supone una ruptura clara con la doctrina tradicional de la era soviética, que priorizaba asaltos acorazados masivos respaldados por artillería pesada. El nuevo enfoque responde a un campo de batalla donde las grandes formaciones blindadas resultan cada vez más vulnerables y menos prácticas.

Al mismo tiempo, los autores subrayan que para que estas tácticas funcionen se requieren condiciones muy concretas. Son esenciales comunicaciones fiables entre tanques y drones, así como una coordinación estrecha con las unidades de infantería. Todo ello se complica por el uso de sistemas de guerra electrónica por parte de las fuerzas ucranianas, capaces de interferir en los enlaces de control y datos.

La logística sigue siendo otro reto. Los tanques consumen grandes volúmenes de diésel, lo que dificulta el suministro cerca de la línea del frente. Aun así, la publicación sostiene que el nuevo planteamiento ofrece ventajas tangibles.

Según el análisis, este modo de empleo de los tanques puede aportar potencia de fuego adicional que permita a la infantería penetrar más profundamente en posiciones enemigas y consolidar con mayor eficacia el terreno capturado. Aunque no está exento de vulnerabilidades, Forbes considera que la táctica tiene potencial para reforzar de forma significativa la capacidad ofensiva del ejército ruso en las condiciones actuales de combate.