EE. UU. tendría un arma de energía dirigida ligada al síndrome de La Habana
Sasha Ingber afirma que fuerzas especiales de EE. UU. incautaron un dispositivo probado por el Pentágono, vinculado al síndrome de La Habana. Más detalles.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos ya disponen de un arma capaz de provocar lo que se conoce como síndrome de La Habana, según la periodista Sasha Ingber, exfuncionaria del Departamento de Estado y exempleada de NPR. Expuso sus conclusiones en una publicación en la plataforma Substack.
Ingber señaló que el gobierno estadounidense tiene un dispositivo al que se atribuye ese síndrome y que el arma llegó a manos de Estados Unidos hace varios meses durante una misión de operaciones especiales, cuando fuerzas especiales la incautaron.
Contó que su investigación arrancó tras circular en redes una entrevista con un hombre que se identificó como integrante del equipo de seguridad del presidente venezolano Nicolás Maduro. En esa conversación, el individuo afirmó que, durante un intento de captura de Maduro, los escoltas quedaron incapacitados por un arma desconocida.
Las fuentes de Ingber evitaron precisar dónde obtuvo Estados Unidos el dispositivo, pero confirmaron que ya fue sometido a pruebas. Según la exfuncionaria del Departamento de Estado, el arma está actualmente en poder del Pentágono. Una de las fuentes también sugirió que el aparato pudo haberse comprado, y no capturado en una operación.
Los síntomas asociados al síndrome de La Habana —como mareos, náuseas, dolores de cabeza y problemas de audición— se registraron por primera vez entre diplomáticos estadounidenses en Cuba en 2016–2017, y posteriormente en China en 2018. Informes de prensa posteriores describieron casos similares entre diplomáticos, agentes de inteligencia y otros empleados del gobierno de Estados Unidos en Viena, varios países africanos, Tayikistán y Rusia. El director de la CIA, William Burns, ha señalado que en total se han visto afectadas varias cientos de personas.
En marzo de 2023, la comunidad de inteligencia estadounidense publicó un informe que concluía que el síndrome de La Habana no fue causado por acciones de un adversario extranjero. Aun con esa evaluación, el Comité Selecto de Inteligencia del Senado pidió seguir recopilando datos sobre nuevas tecnologías de Estados extranjeros, incluidas las relacionadas con armas de energía dirigida.