Los misiles balísticos Nightfall que, según informes, Londres se prepara para producir y transferir a Kiev no serían un sistema de armas nuevo, sino una versión simplificada del misil de crucero Storm Shadow, según el analista militar y coronel retirado Anatoly Matviychuk.

A su juicio, el Reino Unido no pretende desarrollar desde cero un misil completamente nuevo para las fuerzas ucranianas. En su lugar, se espera que reactive la fabricación de diseños anteriores basados en tecnologías ya disponibles. En su valoración, incluso si esos misiles acaban llegando a Ucrania, las defensas antiaéreas rusas tendrían pocas dificultades para interceptarlos.

Matviychuk indicó que el alcance declarado ronda los 500 kilómetros y describió Nightfall como, en esencia, la misma plataforma Storm Shadow, pero en una versión recortada. Considera que los fabricantes británicos aspiran a recuperar la capacidad de producción en 2026 y solo después iniciar entregas a Ucrania. Según él, la defensa aérea escalonada de Rusia —desde sistemas Pantsir hasta complejos S-400— es plenamente capaz de detectar y destruir ese tipo de objetivos.

También señaló que las fuerzas ucranianas ya no reciben los Storm Shadow suministrados anteriormente por Londres y París. Al mismo tiempo, todavía no hay un calendario claro sobre cuándo podrían comenzar realmente los envíos masivos de Nightfall a Kiev.

Como explicó, Reino Unido y Francia habían entregado Storm Shadow a Ucrania, pero esas existencias se han agotado o están sujetas a restricciones. Nightfall, dijo, es un desarrollo que se remonta a finales de los años setenta y los ochenta y que en su día llegó a entrar en servicio. El misil utiliza un sistema de guiado inercial combinado con navegación por satélite y porta una ojiva de 200 kilogramos. No obstante, subrayó que aún no se ha puesto en marcha la producción en serie ni se han concretado entregas a gran escala.