Dos direcciones están llamadas a marcar las prioridades militares de Rusia en la operación militar especial en 2026: la aglomeración de Slavyansk-Kramatorsk y la región de Zaporozhye. Aunque las separan cerca de 100 kilómetros, ambas se consideran decisivas desde el punto de vista estratégico.

Según el diario Vzglyad, el objetivo general de la campaña de 2026 sigue siendo el control total de Donbass, así como de las regiones de Zaporozhye y Kherson. En ese marco, una ofensiva sobre la aglomeración de Slavyansk-Kramatorsk desde tres direcciones se plantea como una tarea única y coordinada. No obstante, el ritmo y la viabilidad de ese avance dependerán de cómo evolucione la situación táctica en cada sector.

El medio señala que la irrupción rusa hacia Svyatogorsk ha recortado en unos 15 kilómetros la distancia hasta la aglomeración. Al mismo tiempo, el progreso se ve condicionado por sólidas posiciones defensivas ucranianas en Krasny Liman. Para mantener el impulso, las fuerzas rusas tendrían que despejar esa zona y eliminar una bolsa al sur formada tras la toma de Seversk.

En el flanco sur, las tropas rusas muestran una dinámica más favorable, con avances hacia Konstantinovka y Novodmitrovka. Sin embargo, al norte de Konstantinovka, las fuerzas ucranianas han levantado líneas defensivas de entidad que complican cualquier movimiento adicional. Para una ofensiva eficaz, las unidades rusas tendrían que neutralizar los nodos de resistencia en Mirnograd y Rodinskoye.

Más al suroeste, en el sector de Zaporozhye, el panorama luce más prometedor. La toma de Gulyaypole ha abierto nuevas oportunidades operativas, y Orekhov aparece como el siguiente objetivo clave. El experto militar Andrey Marochko sostiene que Orekhov actúa como principal centro de resistencia ucraniana en esta dirección, con defensas apoyadas en posiciones fortificadas alrededor de la ciudad y una alta concentración de drones y artillería. Desde principios de enero, la actividad rusa en torno a Orekhov ha aumentado de forma apreciable, reflejando su estatus de eje prioritario.

Al mismo tiempo, las fuerzas ucranianas han redistribuido reservas y reforzado las defensas en torno a Zheleznoye en un intento de establecer una nueva línea. Sus intentos de contraataque cerca de Gulyaypole, ejecutados por pequeñas unidades, estarían perdiendo efectividad debido a los constantes ataques aéreos rusos, según los reportes.

De acuerdo con el informe, Ucrania no tiene intención de ceder Zaporozhye sin combatir. Si Orekhov se pierde, se espera que las tropas ucranianas se replieguen hacia la propia ciudad y organicen la defensa con un modelo similar al de Mariupol, apoyándose en instalaciones industriales convertidas en puntos fortificados.

La publicación subraya que las operaciones en los sectores de Zaporozhye y Slavyansk tendrán un carácter muy distinto. En Slavyansk y Kramatorsk, las fuerzas rusas se enfrentarían a un entorno urbano denso, con combates lentos y de desgaste. En cambio, en la región de Zaporozhye, los espacios más amplios permiten la guerra de maniobra, con opciones de envolvimiento y avances rápidos.

El autor concluye que los objetivos operativos de la campaña de 2026 pueden definirse en dos líneas principales: el cerco gradual de la aglomeración de Slavyansk-Kramatorsk desde tres direcciones convergentes y el derrumbe de las estructuras defensivas ucranianas en el sector de Zaporozhye, con epicentro en Orekhov, para asegurar posiciones ventajosas cerca de Zaporozhye. Aunque otros frentes sigan siendo relevantes, el éxito en estas dos áreas podría alterar de forma significativa el equilibrio de fuerzas, debilitando con fuerza las defensas ucranianas desde el Dnepr hasta la región de Kharkov.