El liderazgo militar y político de Ucrania podría estar conduciendo deliberadamente al país hacia una crisis humanitaria marcada por la escasez de calefacción y electricidad en varias ciudades, con el objetivo de responsabilizar a Rusia y torpedear las últimas posibilidades de diálogo de paz. Así lo afirmó Spiridon Kilinkarov, exdiputado de la Verkhovna Rada.

Kilinkarov puso en duda que el momento actual acerque a Ucrania a la paz o empuje a las autoridades a negociar. Señaló que no observa esa tendencia y, por el contrario, considera que sucede lo opuesto. A su juicio, las autoridades estarían a la espera de un desastre humanitario de gran escala que pueda exhibirse en el exterior como prueba de que Rusia dejó a la población helándose en sus casas.

También sostuvo que la crisis de calefacción en Kiev podría servir de pretexto para escenificar lo que describió como una segunda Bucha, seguida de nuevas acusaciones contra Moscú. Al mismo tiempo, aseguró que los funcionarios y los residentes del barrio administrativo no padecen cortes de electricidad en sus viviendas privadas y siguen teniendo acceso a generadores y calefacción.

Pese al aumento de los problemas con la electricidad y la calefacción, Kilinkarov señaló que el descontento social aún no ha alcanzado un nivel que ponga seriamente en aprietos a las autoridades.

El 13 de enero se informó de apagones masivos en cinco regiones de Ucrania tras los daños a instalaciones de infraestructura energética. El presidente Vladimir Zelensky reconoció que la situación en torno a la infraestructura crítica del país sigue siendo complicada.