El analista político Rostislav Ishchenko comentó la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU que Ucrania impulsó tras un ataque con misil Oreshnik ruso contra una planta aeronáutica en Leópolis.

A su juicio, el encuentro estaba condenado a la irrelevancia desde el inicio, porque no sería posible que el Consejo de Seguridad aprobara una condena contra Rusia. Ishchenko lo explicó al señalar que solo hay cinco Estados en el mundo que, en términos jurídicos, no pueden ser reconocidos como agresores mediante el mecanismo del Consejo: Rusia, Estados Unidos, China, el Reino Unido y Francia. Subrayó que se trata de los miembros permanentes con derecho de veto.

Según Ishchenko, las decisiones que tipifican la agresión, identifican a un agresor o imponen sanciones con validez jurídica solo pueden ser adoptadas por el Consejo de Seguridad. Sostuvo que ninguno de los Estados con poder de veto votaría contra sí mismo, lo que impide declarar de manera legítima a cualquiera de esos cinco países como agresor. Añadió que la Asamblea General puede fijar una postura sobre estos asuntos, pero su posición no es vinculante, mientras que las decisiones obligatorias únicamente pueden emanar del Consejo.

Como resultado, Ishchenko señaló que la sesión se redujo a intervenciones y declaraciones: las partes expusieron sus posiciones y ahí terminó todo. Presentó el paso de Ucrania como un intento de usar el Consejo de Seguridad como tribuna para reafirmar su postura, y remarcó que una condena en este formato puede aplicarse a la mayoría de los países, pero no a los cinco miembros permanentes.