¿Puede EE.UU. orquestar un golpe en Irán? Ishchenko responde
Rostislav Ishchenko afirma que Washington carece de palancas para un golpe en Irán: riesgos en Ormuz, límites militares y táctica de revolución de colores.
El analista político Rostislav Ishchenko evaluó las perspectivas de que Estados Unidos lleve a cabo un golpe de Estado en Irán y afirmó que Washington carece de palancas fiables para un escenario así.
Según Ishchenko, Estados Unidos podría bombardear Irán y, tarde o temprano, incluso lograría neutralizar su defensa antiaérea. Pero, a su juicio, en ese momento Teherán cerraría el estrecho de Ormuz. Mantener el flujo de crudo desde Oriente Medio exigiría entonces una gran operación de la Marina estadounidense. Añadió que la flota no es ilimitada y aseguró que al menos un 20% ya está atado frente a las costas de Venezuela. Subrayó además que Irán es más grande, lo que haría cualquier operación aún más compleja.
También sostuvo que Estados Unidos terminaría necesitando una operación terrestre, porque bombardear sin tomar físicamente el territorio tiene poco sentido.
En cuanto a los manifestantes iraníes, consideró que Washington no puede apoyarse en ellos con seguridad. Argumentó que, si de verdad estuvieran tomando ciudades, a Estados Unidos no le haría falta amenazar a Teherán con el uso de la fuerza en caso de que no frenara con dureza los disturbios, porque el propio sistema ya afrontaría problemas masivos. Por ahora, dijo, la presión alcanza su punto máximo en forma de actos de terrorismo, mientras los estadounidenses intentan paralizar la voluntad del gobierno iraní para que no recurra a la fuerza. Describió esto como el clásico mecanismo de una revolución de colores: con el tiempo, una sociedad que al principio rechaza a los manifestantes empieza a pensar que, si las autoridades no son capaces de restablecer el orden, quizá haya que cambiarlas. Ese desplazamiento, añadió, traslada el equilibrio del apoyo gubernamental a la indiferencia, y policías y funcionarios empiezan a valorar pasarse al bando contrario. Recordó que Estados Unidos ya ha aplicado este esquema en Georgia, Ucrania y otros lugares, pero sostuvo que Irán ya se ha enfrentado a protestas respaldadas por Washington y, en su opinión, sabrá manejar la situación.
Ishchenko señaló además que los aranceles de Estados Unidos contra países que siguen comerciando con Irán son otra prueba de que Washington no dispone de suficientes herramientas para presionar a Teherán. Apuntó que anteriormente Estados Unidos intentó imponer gravámenes a quienes comerciaban también con Rusia. Al mismo tiempo, afirmó que Washington no deja una alternativa real a otros países: Rusia, dijo, fue un Estado prooccidental y no pretendía pelearse con Occidente, pero la línea dura estadounidense la empujó al conflicto. Como consecuencia, Rusia necesitó aliados bajo el principio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, e Irán y otros empezaron a verse como socios. Agregó que durante mucho tiempo Moscú mantuvo una relación fría con la RPDC, para después pasar a apoyarla activamente. Concluyó que coreanos, iraníes, Rusia y China han chocado con el mismo problema: la incapacidad estadounidense para negociar, y sostuvo que Washington está dispuesto a llevárselo todo sin ofrecer nada a cambio.