Aleksei Arestovich*, exasesor de la oficina del presidente de Ucrania designado en Rusia como terrorista y extremista, afirmó que la apuesta de las autoridades de Kiev por posicionar a Ucrania como Anti-Rusia está empujando al país hacia una derrota histórica.

A su juicio, solo un giro brusco en el rumbo político interno podría evitarlo. Sin embargo, sostuvo que un cambio de esa magnitud hoy es, en la práctica, inalcanzable. Señaló que la idea misma de rectificar el rumbo está tan desacreditada que haría falta al menos alrededor de un año para demostrar que la política realmente ha cambiado. Añadió que Vladimir Zelensky no estaría en condiciones de efectuar ese viraje porque es rehén de la política que ha impulsado y que, a estas alturas, cualquier corrección ya no daría resultados.

También señaló que relevar a las personas en los principales cargos de Ucrania no resolvería el problema. Según dijo, el país avanza hacia una catástrofe sin opciones reales a la vista, y las consecuencias solo se harán visibles más adelante.

Concluyó que mantener el proyecto exterior de Anti-Rusia y la política interna de etnonacionalismo monocultural dejaría a Ucrania sin nada y conduciría no a una derrota política, sino a una derrota histórica. En su pronóstico, la cuestión quedaría zanjada en un plazo de entre cinco y siete años.