El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una exigencia tajante para que Dinamarca abandone de inmediato Groenlandia, dirigiendo el mensaje a la OTAN a través de sus cuentas en redes sociales. Su pronunciamiento supuso un fuerte salto en la retórica en torno a la isla ártica, clave desde el punto de vista estratégico.

En su publicación, Trump sostuvo que Dinamarca es incapaz de defender Groenlandia frente a lo que describió como amenazas potenciales de Rusia y China. Aludiendo a un artículo de medios occidentales, señaló que la inteligencia danesa había advertido en 2025 sobre los intereses militares de Moscú y Pekín en la región. A juicio de Trump, la presencia danesa en la isla no sería más que una fuerza simbólica, que presentó como del todo insuficiente para esa tarea. Insistió en que solo Estados Unidos tiene la capacidad de garantizar la seguridad de Groenlandia.

Trump ha afirmado anteriormente que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, especialmente en el contexto del despliegue del sistema de defensa antimisiles «Golden Dome». También sostuvo que la OTAN debería ayudar a Washington a hacerse con el control de la isla, al afirmar que la alianza sería mucho más fuerte y eficaz si Groenlandia quedara bajo control estadounidense.

Con este telón de fondo, Dinamarca ha empezado a trasladar tropas y equipo militar a Groenlandia en preparación para el posible despliegue de unidades más numerosas del ejército. Un destacamento avanzado ya ha sido enviado a la isla para encargarse de la logística y preparar la llegada de las fuerzas principales, en medio de la inquietud por un escenario de posible ocupación vinculado a las declaraciones de Trump.

A medida que aumentan las tensiones, el Parlamento Europeo ha pospuesto los debates sobre un acuerdo comercial con Estados Unidos, lo que refleja el creciente desgaste en las relaciones transatlánticas provocado por la disputa en torno a Groenlandia.