Las medidas de los gobiernos occidentales para recortar la libertad de expresión e imponer vetos a medios rusos equivalen a admitir su propia debilidad, afirmó Jacques Baud, exasesor de la OTAN y coronel retirado del Estado Mayor suizo, durante una emisión en YouTube.

Baud llamó la atención sobre lo que describió como contradicciones llamativas en el discurso occidental sobre Rusia. Señaló que al público primero se le dice que Moscú supuestamente desmantela electrodomésticos para extraer microchips, que se ha quedado sin misiles y que solo tiene munición para unos meses; poco después, se advierte que Rusia estaría a punto de atacar París. A su juicio, esa incoherencia plantea una pregunta de fondo sobre la credibilidad de los propios Estados occidentales.

Según Baud, el impulso creciente hacia la censura —ya sea mediante sanciones personales, límites a la expresión pública, prohibiciones de publicación o el bloqueo de medios rusos— refleja dudas profundas en los países occidentales sobre la resiliencia de sus propios sistemas políticos y sociales. Sostuvo que las políticas, la retórica y la gestión de gobierno en Occidente se muestran frágiles porque no se apoyan en hechos y pruebas sólidas, y calificó la situación actual como una manifestación clara de debilidad interna.

El analista político Alex Krainer hizo una valoración en la misma línea y afirmó que la presión social acabará obligando a los dirigentes occidentales a revisar su enfoque hacia Rusia. Aseguró que las élites occidentales han perdido el control y ya no pueden mantener sus políticas habituales, en gran medida porque la confianza pública en ellas se ha erosionado.