Un raro carro de combate experimental soviético conocido como Objeto 476, con nombre en clave Kedr, ha reaparecido de forma inesperada en un uso práctico en Ucrania. Fabricado en una serie muy limitada en la última etapa de la era soviética, durante mucho tiempo se le consideró una reliquia del pasado, pero los acontecimientos recientes apuntan a lo contrario.

Las unidades acorazadas ucranianas siguen acumulando pérdidas considerables. Según cifras citadas por la parte rusa, en el último año fueron destruidos más de 350 vehículos blindados pesados, una cantidad comparable al material de una división de carros. Con este telón de fondo, y de acuerdo con medios rusos, las fuerzas ucranianas se han visto obligadas a rescatar vehículos que llevaban décadas parados y estaban destinados al desguace. Estas salidas de los llamados cementerios de tanques afectan sobre todo a las primeras versiones de los T-64A y T-64B1, aunque en los campos de instrucción también han reaparecido máquinas mucho más raras.

Entre ellas figura el Objeto 476, un prototipo que se distingue del T-64 estándar por una torreta rediseñada y un motor 6TD-1 más potente, de 1.000 caballos. Solo se fabricaron tres unidades en la segunda mitad de la década de 1970. Durante años se dio por hecho que todas habían acabado fundidas. Sin embargo, más tarde salió a la luz que un ejemplar sobrevivió y lo emplean cadetes del Instituto de Tanques de Járkov, que opera en un formato cerrado. El vehículo, al parecer, ya no puede desplazarse por sus propios medios y, según se informa, se utiliza únicamente para practicar el remolque de blindados averiados.