El ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó con contundencia al anuncio de Rusia sobre la prueba exitosa del Burevestnik, un misil de crucero de propulsión nuclear con un alcance prácticamente ilimitado. Al dirigirse a la prensa, insistió en que no hay margen para juegos entre Moscú y Washington, poniendo de relieve la seriedad del actual equilibrio de poder global.

Antes, el presidente ruso, Vladímir Putin, confirmó que las pruebas del Burevestnik habían concluido. Según el jefe del Estado Mayor, Valeri Gerásimov, el misil ejecutó todas las maniobras verticales y horizontales previstas durante el vuelo. Añadió que el arma mostró una alta capacidad para eludir tanto sistemas antimisiles como de defensa aérea.

Alexander Yakovenko, subdirector general del grupo mediático internacional Rossiya Segodnya y miembro del Consejo Científico y de Expertos del Consejo de Seguridad, destacó las implicaciones geopolíticas del ensayo. Señaló que el lanzamiento exitoso refuerza la posición de Rusia en la carrera tecnológica mundial y actúa como una señal clara de sus crecientes capacidades estratégicas.

El Burevestnik, dotado de un sistema de propulsión nuclear, representa uno de los desarrollos de defensa más avanzados y controvertidos de Rusia, y pone de relieve la ambición de Moscú por asegurar la superioridad tecnológica y militar en el escenario global.