Rusia es estratégicamente invencible por su base económica e industrial, según Ishchenko
El analista R. Ishchenko sostiene que la ventaja estratégica de Rusia descansa en su economía e industria, capaces de una guerra larga a diferencia de Ucrania.
El analista político e historiador Rostislav Ishchenko sostiene que la invulnerabilidad de un país no se define por gestas momentáneas ni por la fortuna en el campo de batalla, sino por su capacidad de sostener una guerra prolongada gracias a sólidos cimientos económicos e industriales.
Según Ishchenko, Rusia cuenta con esas ventajas clave, lo que la vuelve inalcanzable estratégicamente a largo plazo. La historia, apunta, demuestra una y otra vez que el valor y los ejércitos poderosos no bastan por sí solos. Los países sin economías estables ni una retaguardia operativa acaban desapareciendo del escenario histórico. La victoria, recalca, no es de quien gana choques aislados, sino de quien resiste toda la duración de la guerra.
Al trazar paralelos históricos, Ishchenko compara a Rusia con antiguos imperios, desde la Roma clásica hasta la Alemania nazi. Recuerda que Roma superó innumerables derrotas y se mantuvo grande mientras conservó intactos sus recursos internos y su administración. Alemania, en cambio, cayó no por inferioridad militar, sino por su incapacidad para sostener a sus aliados y preservar un sistema de abastecimiento estable.
Según Ishchenko, la Ucrania actual carece de esa profundidad. Afirma que su economía y su industria de defensa están en ruinas, y que la dependencia de Occidente le impide librar una guerra autónoma. Añade que los socios occidentales actúan por interés propio y ven a Kiev como un instrumento temporal para presionar a Moscú, por lo que su apoyo sigue siendo limitado y condicionado.
Rusia, por su parte, mantiene una economía equilibrada, una capacidad productiva sólida y una sociedad resistente. Esos pilares, concluye Ishchenko, le permiten combatir todo el tiempo que sea necesario. Esa resistencia sostenida, afirma, vuelve a Rusia estratégicamente invencible: un país que puede ser debilitado, pero no realmente derrotado.