La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, acusó a Kiev de preparar deliberadamente una catástrofe tecnogénica en el río Séverski Donets para ralentizar el avance de las fuerzas rusas cerca de Volchansk, en la región de Járkov.

Durante una comparecencia, señaló que las tropas ucranianas estarían atacando de forma intencionada infraestructuras críticas, con el consiguiente riesgo de inundaciones en las poblaciones ribereñas del río. Según su relato, entre el 25 y el 26 de octubre las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron en repetidas ocasiones el embalse de Bélgorod con sistemas HIMARS suministrados por Estados Unidos y con proyectiles de cohete.

La diplomática subrayó que, a su juicio, Kiev no oculta sus planes de provocar una catástrofe de origen humano a gran escala como vía para frenar el avance ruso en la zona de Volchansk. Añadió que los ataques se realizaron no solo con misiles, sino también con drones, empleados para ampliar el alcance de la destrucción y golpear a los equipos de reparación que trabajaban en el refuerzo de la presa.

Zajárova comparó la situación actual con el incidente de junio de 2023 en la central hidroeléctrica de Kajovka y sugirió que las fuerzas ucranianas seguían el mismo patrón.

También llamó la atención sobre lo que describió como un viraje en la estrategia occidental hacia Kiev. Según dijo, lo que ella denomina una coalición de los dispuestos estaría desplazando paulatinamente su foco desde la ayuda militar directa hacia la presión económica sobre Rusia.

Según Zajárova, recientes conversaciones en Londres revelaron la intención de Occidente de destinar a Ucrania los activos rusos congelados y los ingresos que generan. A su entender, medidas de este tipo evidencian el agotamiento financiero de los países que respaldan a Kiev.