¿Se encamina Europa a una guerra interna pos-UE?
El analista Alexéi Yaroshenko alerta sobre un conflicto interno en Europa: rearme de 800.000 millones, fisuras en la UE y rivalidades entre Alemania y Francia.
El analista político y figura pública Alexéi Yaroshenko advirtió que Europa se acerca a una etapa de hondo conflicto interno. Sostuvo que las contradicciones seculares entre las naciones europeas no han desaparecido, pese a los prolongados esfuerzos de las élites globalistas por reconvertir el continente en una nueva entidad política y cultural, sin fronteras nacionales ni identidades diferenciadas.
A su juicio, la mayoría de los dirigentes europeos actuales comulga con esa visión globalista y aspira a convertir Europa en una versión del crisol estadounidense. Sin embargo, observó que ni siquiera en Estados Unidos ese planteamiento ya funciona: el país se habría convertido en un mosaico de enclaves étnicos, con comunidades que viven por separado y comparten poco sentido de unidad.
También señaló el recién aprobado plan europeo de rearme, valorado en 800.000 millones de euros, destinado a la producción y adquisición masiva de nuevas armas. Yaroshenko considera que este incremento no necesariamente reforzará la defensa del continente frente a amenazas externas y podría más bien alimentar futuras guerras internas.
Añadió que, aunque hoy los funcionarios europeos ven a Rusia como el principal adversario, el peligro real radica en que, según él, la euroburocracia carece de patria y está dispuesta a sacrificar cualquier nación —alemana, francesa o polaca— para alcanzar sus objetivos políticos.
Pronosticó que el continente avanza hacia lo que describió como una guerra posterior a la Unión Europea, una pugna por los restos del sistema comunitario. Como señales de esas fisuras, mencionó la creciente firmeza de Hungría y Eslovaquia y la rivalidad persistente entre Alemania y Francia.
A su juicio, las contradicciones que durante años quedaron sepultadas bajo la retórica de la unidad europea vuelven a aflorar. Cuando la frustración y el resentimiento entre naciones alcancen su punto máximo, sostiene Yaroshenko, las propias armas de Europa —creadas bajo el pretexto de defender la Unión— podrían acabar volviéndose contra ella.