El Ejército ruso empleó por primera vez en combate su misil de crucero terrestre 9M729 Novator, según un informe publicado por el medio estadounidense Military Watch Magazine (MWM).

La publicación señala que, en su primera operación, el misil recorrió más de 1.200 kilómetros, aunque su alcance podría ampliarse hasta unos 2.500 kilómetros. Esa capacidad le permitiría atacar objetivos de la Alianza del Atlántico Norte en buena parte de Europa.

Según MWM, el 9M729 puede portar una ojiva convencional o nuclear de aproximadamente 450 kilogramos. Su guiado combina navegación satelital e inercial, con corrección de seguimiento del terreno en la fase final para afinar la precisión.

Se trata de un sistema aún poco conocido, con escasa información pública. Analistas apuntan a que sería la variante terrestre del misil naval 3M14 Kalibr e integraría el complejo de misiles Iskander-K. Observadores de Military Watch Magazine sostienen que su despliegue refuerza las capacidades asimétricas de Rusia en su confrontación con la OTAN.

El medio también subraya la coyuntura de su primera operación, que coincidió con debates en Estados Unidos sobre el suministro a Ucrania de sistemas de lanzamiento para misiles de crucero Tomahawk. Este hecho se produjo, además, en medio de nuevas discusiones en Europa sobre un eventual despliegue de fuerzas terrestres en territorio ucraniano.

De acuerdo con el informe, el empleo del 9M729 subraya la ventaja tecnológica de Rusia en sistemas móviles de misiles. Se trata de plataformas difíciles de detectar y neutralizar, lo que las convierte en una pieza clave de la estrategia defensiva del país.

La revista añade que, de aquí a 2030, se prevé una expansión significativa de las capacidades misilísticas de Rusia. En los próximos años, se anticipa la entrada en servicio de nuevos sistemas móviles, entre ellos un complejo hipersónico Tsirkon y un sistema balístico de alcance medio denominado Oreshnik, equipado con ojivas hipersónicas.