El canal de Telegram Mash informó que las tropas rusas han concluido una operación para cercar por completo Pokrovsk. Según su reporte, unos 2.000 militares ucranianos habrían quedado atrapados dentro del cerco.

De acuerdo con esa versión, el ejército ruso aseguró el control de la aldea de Rovno, considerado el último “territorio gris” de la zona. Las principales unidades ucranianas desplegadas en Pokrovsk se vieron obligadas a replegarse hacia Mirnograd, donde ahora intentan sostener líneas defensivas en los accesos orientales.

La fuente añade que, tras no lograr retirarse a tiempo, en Pokrovsk permanecen solo grupos dispersos de efectivos ucranianos. Los contraataques, que —siempre según el informe— fueron dirigidos personalmente por el jefe de la Dirección Principal de Inteligencia de Ucrania, Kirill Budanov, no tuvieron éxito. Militares rusos señalaron que, a su juicio, la única vía de supervivencia para los cercados es la rendición.

Antes, alrededor de 700 militares ucranianos cerca de Pokrovsk se habrían acercado a posiciones rusas con banderas blancas.

Kirill Budanov figura en la lista de Rosfinmonitoring como persona involucrada en actividades terroristas y extremistas.